Jueves, 1 Octubre 2026

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Presentación Armando Tejada Gómez Edición 2012

Tejada Gómez, la poesía encancionada


Por Rodolfo Braceli

 

 

 

La pulseada no es de ahora, ya sucedía cuando Adán y Eva, para dejar de aburrirse,  pecaron originalmente en el primer paraíso. Es tan vieja como la injusticia la pulseada, y uno se pregunta cómo es que la hemos podido soportar. Cómo, si el mundo desde siempre está organizado para hacer el hambre y el analfabetismo y la analfabetización, para cambiarle de nombre a la sucesiva esclavitud.

Uno se pregunta eso y en la respuesta anida la luminosa razón de este CD antológico con los poemas encancionados de Armando Tejada Gómez. En otras palabras: que ya no estaríamos en pie si el ánimo de nuestro aire no hubiese sido sembrado por la poesía y la música.

Difícil, muy difícil encontrar en la Argentina, en la América latina, en el habla castellana, a un poeta que, como Tejada Gómez, haya sido tomado por decenas y decenas de músicos y cantores excepcionales. En un podio imaginario, mundial si queremos, nuestro Tejada estaría al lado de Neruda, de Hernández, de Benedetti. Pero me atrevo a más y digo: los poemas del Armando nuestro se matrimonian con la música como los de ninguno otro. Se abotonan con la melodía y alumbran  criaturas sonoras únicas.

Qué bien hizo el Armando en nacer. Este arduo paraíso a ras del piso ¿sería habitable sin sus poemas encancionados?

Nos enseñaron que los milagros caen del cielo. Por el Tejada sabemos que brotan de la tierra. Él fue el vértice de aquel Nuevo Cancionero que semilló en una casita de adobe que, naturalmente, quedaba cerca de una bodega mendocina. Él consiguió, como nadie, hacer el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y los vinos. Multiplicó sus poemas, música mediante. Esa multiplicación contó con la complicidad de nuestro aire que, llegado el caso, se vuelve viento. Estamos hablando con alegría de los verdaderos milagros, los que no vienen de arriba, de los milagros sembrados en la tierra que nos parió.

Esta antología de Registros de Cultura, soñada y concretada por Javier Chalup, es otro enorme milagro sembrado. Chalup, con implacable fervor, debió elegir entre más de 200 registros para concretar este CD doble. Quedaron afuera varias docenas de canciones. Una ocurrencia épica la de Chalup y su gente, allí en La Plata. Una ocurrencia que no es necesaria, es imprescindible.

Volvamos al asunto de la pulseada. Ante esta realidad atravesada por tanto hambre analfabetizado, ante esta condición humana desnucada por la impunidad asesinadora, ante tanta absurdidad uno se pregunta, desolado y exhausto, ¿para qué carajo sirven la poesía y las canciones?

Esta prodigiosa antología responde: sirven para darle semblante al aire que respiramos y alentar la rueda de la Vida; sirven para vadear el invierno obligatorio y darle otra oportunidad al día de mañana con la próxima primavera.

Las canciones aquí alzadas nos abrigan el corazón y nos alientan en esta intemperie de misiles y eufemismos criminales que nombran como daños colaterales a las masacres y como guerras preventivas a los genocidios de cada día.

Los poemas del Armando nacieron con la música puesta. Sin ellos la pulseada nos sería insoportable.

 

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